El desafío de Ozono, a 34 años de Montreal

Se cumplen 34 años del inicio de uno de los retos fundamentales de la humanidad en torno al clima global: la recuperación de la capa de ozono. Qué es, por qué es importante y cómo se está reparando el agujero de ozono.
Por: Fabricio Arnella
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Este jueves 16 de setiembre se cumple un aniversario más de la firma del Protocolo de Montreal, que dio lugar al Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono. Se cumplen 34 años del inicio de uno de los retos fundamentales de la humanidad en torno al clima global: la recuperación de la capa de ozono. Qué es, por qué es importante y cómo se está reparando el agujero de ozono.

En el año 1974, los investigadores Frank Sherwood Rowland y Mario Molina, revelaron¹ la existencia de un deterioro acelerado en la Capa de Ozono, la franja de gas que se encarga de proteger a la tierra del exceso de radiación ultravioleta. El ozono se encuentra en mayor medida en la parte superior de la atmósfera, entre 10 y 40 kilómetros sobre la superficie terrestre, en la zona conocida como la estratosfera.

Los hallazgos científicos demostraron que los gases de determinados productos químicos de uso cotidiano como los aerosoles y equipos de refrigeración, a pesar de su relativo mayor peso, acababan en las partes altas de la atmósfera, y por acción de la radiación ultravioleta liberaban el cloro que a su vez reducía las moléculas de ozono (O3), para convertirse en óxido de cloro, con la capacidad de descomponer 100.000 moléculas de ozono por cada átomo.

La destrucción de la capa de ozono podría afectar la velocidad de fusión del hielo, aumentar la presión sobre el sistema inmunitario de los organismos vivos, producir un aumento de los casos de cáncer de piel o cataratas, así como daños severos a cultivos y los ecosistemas terrestres y acuáticos.

El término "agujero de ozono" apareció con fuerza desde la publicación de un artículo científico del British Antarctic Survey en mayo de 1985, haciendo énfasis en la problemática de la destrucción de la capa de ozono. Ese mismo año, la Organización de las Naciones Unidas aprobó la Convención de Viena para la protección de la Capa de Ozono². Gobiernos, científicos y empresarios se comprometieron a colaborar para reducir o eliminar las sustancias que aceleran el daño, e inició un proceso paulatino de recuperación que aún hoy nos convoca como humanidad.

Entre la serie de medidas adoptadas por países firmantes, se encuentra la de cooperar mediante “observaciones sistemáticas, investigación e intercambio de información a fin de comprender y evaluar mejor los efectos de las actividades humanas sobre la capa de ozono y los efectos de la modificación de la capa de ozono sobre la salud humana y el medio ambiente”. De igual manera, los Estados partícipes se comprometieron a “adoptar medidas legislativas o administrativas en contra de actividades que puedan producir efectos adversos en la capa de ozono”.

Siete años después, el 24 de setiembre de 1992, nuestro país ratificó el Convenio de Viena, a través de la Ley N° 61/923³. En el mismo instrumento jurídico, Paraguay ratificó además el "Protocolo de Montreal relativo a las sustancias agotadores de la capa de ozono", concluido en Montreal el 16 de setiembre de 1987; y la "Enmienda del protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono", adoptada en Londres el 29 de junio de 1990.

En 1994, la Asamblea General de Naciones Unidas estableció⁴ el 16 de septiembre como el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, en conmemoración de la fecha de la firma, en 1987, del Protocolo de Montreal sobre sustancias que dañan la capa de ozono. Según la ONU, su aplicación ha permitido la eliminación en un 99% de las sustancias químicas responsables del deterioro de la Capa de Ozono. Ya en 2003, ex Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan, declaró: "Tal vez el acuerdo internacional más exitoso hasta la fecha ha sido el Protocolo de Montreal".⁵

La ratificación del protocolo por parte de la totalidad de los países miembros de la ONU y el efectivo cumplimiento de gran parte de sus metas presentan un panorama sumamente alentador para el cumplimiento de los objetivos trazados en relación a la preservación y recuperación de la capa de Ozono. Más de tres décadas de cooperación internacional han logrado recuperar entre un 1 y un 3% de ozono por cada década desde el año 2.000. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estima que, de no haberse firmado el Protocolo de Montreal, en el año 2050 el agujero de la capa de ozono llegaría a multiplicarse por diez con respecto a la década de los 80.

"Sin el Protocolo de Montreal, el planeta habría experimentado un mayor debilitamiento de la capa de ozono. En unas pocas décadas, esta reducción podría haber sido catastrófica, con unos niveles de radiación ultravioleta sobre la superficie mucho mayores", dice el profesor de la Universidad de Leeds (Reino Unido), Martyn Chipperfield, coautor de un estudio que imagina cómo sería la situación si no se hubieran prohibido los CFC.

Sin embargo, la alerta persiste. Un trabajo publicado a principios del año 2018 en la revista Atmospheric Chemistry and Physics revelaba que, aunque al agujero de la capa de ozono sobre la Antártida se está cerrando y el ozono estratosférico de las capas superiores se va recuperando, la tendencia a disminuir prevalece en las capas inferiores. Diversos estudios pronostican que un retorno a los valores anteriores a 1980, se podría dar recién entre 2060 y 2080.⁶

Al mismo tiempo, recientes estudios⁷ han revelado que aún persisten altas emisiones de gases CFC, útiles en sistemas de refrigeración, aires acondicionados, embalaje, espumas aislantes y solventes, en países como China o India. El volumen detectado en China equivale a la emisión de cerca de 35 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera al año.

Pese a la persistencia de estas prácticas, el descubrimiento del fenómeno ha permitido a la ciencia desarrollar un importante caudal de conocimientos y herramientas cuya utilidad es válida para otros fenómenos relacionados al cambio climático. El desafío de la capa de ozono ha promovido el desarrollo tecnológico que permitió el reemplazo de los gases CFC en múltiples productos de la industria civil y militar, y, sobre todo, el desarrollo de una fuerte conciencia ambiental que ha modificado el modo de vida de millones de personas.

Detener definitivamente su destrucción es posible, contribuyendo al desarrollo de la economía circular, el uso de energías alternativas, políticas públicas que apunten a preservar la biodiversidad de los diferentes ecosistemas.


Fuentes:

  1. https://www.bbvaopenmind.com/ciencia/medioambiente/que-fue-de-el-agujero-de-la-capa-de-ozono/
  2. El Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono, ratificado por los 33 países de América Latina y el Caribe, entró en vigor en septiembre del 1988. El Convenio tiene por objetivo alentar a las Partes a promover la cooperación a través de observaciones sistemáticas, investigaciones e intercambio de información sobre el impacto de las actividades humanas en la capa de ozono y para adoptar medidas legislativas o administrativas en contra de actividades que puedan producir efectos adversos en la capa de ozono.
  3. https://www.bacn.gov.py/archivos/2390/20140421112209.pdf
  4. https://undocs.org/es/A/RES/49/114
  5. https://www.abc.com.py/edicion-impresa/suplementos/escolar/el-exito-del-protocolo-de-montreal-613486.html
  6. Reloj de ozono de la NASA: https://ozonewatch.gsfc.nasa.gov/Scripts/big_image.php?date=2021-09&hem=S&section=MAPS
  7. https://www.bbc.com/mundo/noticias-48390390

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